Solo por causas justificables se hacen cambios

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El niño se tiene que adaptar a este mundo, no el mundo se va a adaptar al niño, nosotros como seres humanos nos tenemos que adaptar a nuestro ambiente y a  nuestro entorno:  Tranquilina Loría Bobadilla

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Carlitos un niño de 12 años con apenas un metro de estatura

 

Tizimín; 29 de septiembre.- La directora de la escuela secundaria “Miguel Barrera Palmero” Tranquilina Loría Bobadilla concedió una entrevista en la que habló del tema de un niño con problema de enanismo que no quiere ir a la escuela por temor a agresiones o burlas de los alumnos al no quedarse en el mismo turno en el que están sus compañeros de la primaria.
En primer término indicó que no se acuerda de la madre de familia que la acusa de haberle negado el cambio de turno de vespertino a matutino al niño. Seguidamente precisó que cuando se tratan de casos justificados se les da prioridad. Por ejemplo, dijo que existen alumnos que pertenecen al albergue del DIF y tienen que tomar sus terapias por las tardes y otros que reciben un tratamiento médico por la tardes.
“A esos les damos prioridad, desde luego me tienen que traer un oficio médico donde me piden por favor el cambio de turno y sí cambié como a 15 del turno de la tarde al de la mañana, eso provocó que yo saturara algunos grupos con 40 o 42 alumnos cuando en realidad deben de ser de 38”, indicó.

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No quiere ir a la escuela por temor a agresiones de sus compañeros

Loría Bobadilla señaló que tomó esa decisión de que el cambio sea realmente con justificación; porque todos quieren que sus hijos acudan por las mañanas y desgraciadamente este plantel trabaja en turno matutino y vespertino y es imposible que se les ayude a todos.
Acerca del caso del niño Carlos Muñoz Guemez de 12 años de edad, cuya madre la señora Cinthia Guemez asegura que el pequeño no quiso ir a la escuela porque sus compañeros que fueron su escudo en la primeria están en el turno de la mañana, la directora dijo:  “Tengo dos niños más como él, también querían que los pase al turno de la mañana, platique con la mamá de uno de ellos, y le hice ver que el niño se tiene que adaptar a este mundo, no el mundo se va a adaptar al niño, nosotros como seres humanos nos tenemos que adaptar a nuestro ambiente y a  nuestro entorno, porque no siempre lo va a poder usted proteger, cuando termine la secundaria se va a la prepa, si los niños no se van a la misma escuela, ¿Qué va a pasar?. Tiene el niño que acostumbraste al entorno donde vive, tiene que aprender a defenderse, tiene que salir adelante solo”.
Por el temor que el niño tiene de sufrir bullyng, resaltó “a un niño le van a hacer bullyng en el turno en el que esté, pero puedo asegurar que acá no pasa eso, al alumno que se le sorprenda molestando a sus compañeros; inmediatamente se le llama a su papá y se le hace firmar un convenio en el que se compromete a ya no hacerlo”.
En cuanto a terapias psicológicas en caso de requerirlo, Loría Bobadilla dijo que el plantel no cuenta con personal capacitado para ello, pero que trabajan en coordinación con el DIF Municipal en donde se envían a los alumnos que así lo requieran.
En conclusión, admitió que si la mamá del infante le justifica un verdadero motivo porque le solicita su cambio de turno, con mucho gusto la ayudaría “pero tiene que ser una explicación válida”, concluyó.
El caso de Carlitos se publicó hoy en el Diario de Yucatán y al enterarnos acudimos a su domicilio en donde entrevistamos a la mamá, quien nos señaló el taller de carpintería donde el menor se distrae con algunas labores.

Carlitos, el niño con diferencia de estatura que dejó la escuela por temor al “Bullyng” estaría dispuesto a continuar estudiando si se le permitiera estar en el grupo donde están algunos de sus compañeros con quienes convivió durante 6 años en la primaria.

El pequeño de tan solo 12 años de edad alcanzó cupo en la escuela secundaria “Miguel Barrera Palmero” donde asisten algunos de sus compañeros, a los que considera sus “escudos” porque nunca dejaron que ninguno de sus compañeros le haga daño durante el tiempo en que cursaron su educación primaria en la escuela “Manuel Alcalá y Alcalá”.
“Recuerdo que cuando lo iba a buscar, sus compañeros lo ayudaban con su bulto, lo cuidaban y no lo dejaban solo si se me hacía tarde”, dijo su madre Cinthia Guemez al ser entrevistada esta mañana.
La madre de Carlitos señaló que el niño es muy inteligente, “no digo que es muy estudioso, pero sus calificaciones eran entre 7, 8 y 9 en la primaria, y esta vez que supo que iba a estudiar en la palmero, estaba emocionado, pero todo cambió cuando supo que estaría en el turno de la tarde, me puse triste yo también porque cómo un niño como él va a venir de noche, entre un grupo de muchachos, por eso pues tuve que apoyarlo, pero sí me gustaría que siga estudiando”. Dijo.
Recordó las últimas palabras que cruzó con la directora de esa escuela, Tranquilina Loría Bobadilla, durante varios días estuve yendo a verla hasta que la encontré y me dio mucha tristeza y a la vez coraje su respuesta, porque me preguntó ¿Entonces va  seguir estudiando o no? Y cuando le dije que no, me respondió, “pues entonces vaya a darle de baja”.
El niño , ahora acude a un taller de carpintería, donde don José le permite realizar algunas tareas sencillas en ese oficio, “no puedo decir que le di trabajo porque tampoco es correcto darle trabajo a un niño de 12 años, yo lo que quiero es ayudarlo para que si no estudia al menos tenga como defenderse más adelante, yo le digo que lo aprenda para que cuando tenga 15 años sea un buen carpintero”.
Su “maestro” de carpintería indica que lo aconseja para que regrese a la escuela, “ya le dije que tiene que estudiar porque si no luego no va a conseguir trabajo, ojalá y de verdad exista alguien que lo quiera ayudar y que lo motive para que regrese a la escuela, aun esta pequeño y debe seguir estudiando”.
“Acá en el taller me ayuda lijando, resanando y le enseño a utilizar las herramientas que no le represente algún peligro y le doy 150 pesos a la semana, no es mucho pero también en este trabajo a veces hay y a veces no, tampoco le puedo dar más porque pudiera mal gastarlo y en eso si tengo cuidado, le pido que se lo dé a su mamá que es quien le lava la ropa y le da su comida”, explicó amablemente.
Carlos Emanuel Muñoz Guemez vive en la calle 54-B x 65, (calle conocida como U a espaldas del antiguo tanque de agua potable).