Vaquería, coronación, ceibo

Adriana Aguilar Orozco y María del Rosario Díaz Góngora

Tizimín está de fiesta
Miles de tizimileños participaron la noche del martes 30 del presente; en la tradicional noche de alborada en la que se acostumbra coronar a la embajadora de los festejos en honor a Gaspar, Melchor y Baltazar. En esta ocasión, recibió el cetro la Srita. Adriana Aguilar Orozco de manos de la alcaldesa María del Rosario Díaz Góngora.

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Como era de esperarse, la noche se engalanó con la música de dos conocidas orquestas jaraneras, “Gameba” y la del señor Arturo González, cuyos integrantes al son de cada nota musical, pusieron a bailar a miles de asistentes que portaban orgullosamente el atuendo regional.

El evento oficial inició poco después de las diez treinta de la noche, cuando la alcaldesa y sus comita hicieron acto de presencia acompañando a la embajadora, la que minutos después fue coronada en medio de la algarabía de quienes esperaban ansiosos la música de jarana.

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Apenas recibió la corona y se escuchó la “Diana”, el cielo se cubrió de luces multicolores, con lo que el ayuntamiento se lució en esta última edición de la feria que le corresponde organizar, y no escatimaron recursos para complacer a quienes año tras año participan en este magno evento, pero sobre todo para darle realce a esta fiesta religiosa, una de las más importantes en todo el sureste mexicano, por la alta devoción a los patronos.

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En lo que respecta a la parte musical de esa noche, abrió la serie la orquesta del maestro Arturo Gonzáles, originario de Ticul Yucatán. La orquesta “Gameba” orgullo de Tizimín no se quedó atrás al interpretar melodías que invitó a llenar la pista de bailadores, los que lucieron sus mejores pasos.

Todos al ruedo….

Al grito de ceibo, ceibo, ceibo, la multitud, particularmente los masculinos, cargaron el enorme árbol de ceibo, pues como es tradición, esa noche los participantes en la vaquería esperan hasta las 3 de la madrugada para que juntos se dirijan al coso taurino a la siembra del ceibo.

A diferencia de años anteriores, en esta edición, los participantes demostraron mayor madurez en permitir que las familias disfruten de esta actividad, pues en ediciones anteriores el exceso en el consumo de bebidas embriagantes ocasionaba que se salga de control el comportamiento, sobre todo de los jóvenes.