Recuerdan la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén

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A partir de ahora un breve espacio separa el “¡Hosanna¡” del  “crucifícalo”

 

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Tizimín Yucatán; 29 de marzo.- Cientos de tizimileños participaron la mañana de hoy en la procesión con el que se enmarca el inicio de las celebraciones de la Semana Santa, representando en esta marcha del Domingo de Ramos con el recuerdo de las Palmas y de la pasión, de la entrada de Jesús en Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la Pasión del Señor en el evangelio de San Mateo.
Los pertenecientes a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe se concentraron en el parque del fraccionamiento San José Nabalam, y los de la parroquia de los Tres Reyes, como cada año en la cancha “La Valencia” en ambos casos caminaron hasta las respectivas iglesias en donde se ofició la misa alusiva este día.
El domingo de ramos es el pórtico de la Semana Santa. Es una invitación de nuestra madre y maestra, que es la iglesia para traspasar este umbral con una actitud de respeto e interioridad, vibrando así en sintonía con las acciones litúrgicas.

DSC_1134Cristo y la iglesia te invitan a vivir en plenitud la Semana Santa. A partir de ahora Jesús abandona la actitud  de silencio sobre su persona mesiánica y desemboca en la manifestación franca y abierta de su misión, presentándose incluso ante sus enemigos como Mesías.
A si lo muestran: la entrada triunfal en Jerusalén, la expulsión de los mercaderes del templo, las disputas con sus adversarios, y el discurso escatológico. Marcos tiende a hacer más simpático este texto al transcribir el diálogo con el dueño del burro. Jesús entra a Jerusalén triunfante para cumplir así la profecía de Zacarías: “salta llena de gozo, hija de Sion, lanza gritos de alegría, hija de Jerusalén, he de aquí que viene a  ti tu Rey  justo él y victorioso, humilde y va montado sobre un burro”(Zac.9.9).

DSC_1135Jesús entró como Rey, por ello extienden sus mantos, tal como lo habían hecho  con la elección de Jehu, Rey de Israel. Lo mismo que los ramos de olivo  que sirven como los mantos también de tapete. El grito de:” ¡Hosanna!”- en hebreo quiere decir “ayúdanos”-  expresa el deseo y la necesidad que experimentaban sus contemporáneos y la esperanza de salvación  que personifican  en él.
Pero su rostro es humilde y sencillo, bien conoce el señor que cinco días después será un rostro  abofeteado, ensangrentado y exánime.  Que breve espacio separa: el “¡Hosanna¡” del  “crucifícalo”, el domingo de ramos, del viernes santo , la exaltación  de la pasión. Eso es lo que nos enseña la liturgia  cuando de inmediato  nos pone la consideración de la pasión en el evangelio de la misa.
Según una bella tradición cada uno lleva  a su casa el ramo de palma bendecido después de haber entonado con la comunidad el “¡Hosannas!”.
Es la memoria de un día santo, la entrada de Jesús a Jerusalén y quedará como signo visible de la paz que nace  de la presencia del señor en el propio corazón. Jesús y la Iglesia nos invitan a hacerles compañía, estar cerca con el afecto, la oración y la presencia a las acciones litúrgicas. La palma bendita que recibimos hoy nos recuerda las palabras que  Cristo, con su corazón angustiado, dirige a sus apóstoles: “Simón ¿Duermes? ¿Ni una hora  has podido  velar?.